martes, 20 de marzo de 2012

Parejas Perdurables IIª parte

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No entendía. nada. El cura, desde el púlpito, mencionaba a dos familias, que a saber si alguien sabía de quienes se trataban. Desde luego, ni Tere ni yo, quizá por ser feligreses accidentales, pues era la primera vez que visitabamos esta Ermita. Tampoco era demasiado numeroso el auditorio. Allí estaba Roano, con su mujer e hijo. Y no más de otras veinticinco personas.
De completarse el aforo de oyentes de la Santa Misa, sobrepasaría el centenar de feligreses.


-Pido explícitamente público perdón a la familia........ y a la familia....... tal como ya les pedí personalmente.....

El cura, seguía con su perorata ininteligible que por esfuerzos que hice, no pude recordar a cual pasaje Bíblico pudiera referirse. Claro que mis lecturas religiosas, las tenía con los años bastante olvidadas.

Lo comenté al salir con Roano. Él tampoco lo entendió, pero quedaba claro que no se trataba de ningún sermón Bíblico, sino algo privado entre el Cura y las familias citadas. ¿A qué venía esto?.
La Ermita, de renombrada por su antigüedad y con la advocación de un Santo venerado en la región, la visitamos al saber que en las fiestas señaladas subía el Cura  a ofrecer el Santo Sacrificio, para los devotos.
Aguardamos finalizado el ritual, a que saliera el Cura y le abordamos para entender el misterio.

El hombre, cariacontecido nos contó el suceso de hacía un mes.

-Tras la semana de lluvias, en pleno Agosto, como recordarán Uds. el día mencionado salí de la Iglesia cumplida la Misa matinal.
Me entró un gozo irrefrenable al observar un sol esplendoroso. Ávido estaba de poder ir a la playa. Mi mayordoma convino conmigo era de aprovechar por los pocos días que nos quedarían de buen tiempo para zambullirnos en el mar.

Tan bien nos sentimos en la playa, que incluso nos quedamos a comer en un chiringuito, pero al regresar por la tarde, a la puerta de mi casa se encontraba una comitiva con una pareja de novios, aguardándome.

Al pobre, llegado a este punto recordado, le asomaron unas lágrimas. Los novios y sus familiares que allí en peregrinaje se hallaban eran los que con dos meses de antelación, le pidieron para tal día  a las dos de la tarde celebrar el desposorio. Sería en la intimidad y el propio cura invitado a comer con ellos. 

Dios le nubló la memoria y lo más lejano que podía haberle venido en mente aquella mañana era tal compromiso. Quería fundirse por el quebranto infringido a dos familias, que pronto fueron noticia de los lugareños. El Cura se autoinfrinjió la penitencia de durante un mes en todas sus locuciones desde el púlpito, daría a conocer su culpabilidad, remarcando la no intencionalidad de oprobio para ambas familias. Por ello una y otra vez pedía perdón.

Después de cambiar nuestras impresiones, Roano, quería darme a conocer las buenas noticias.
Cerró trato con cinco clientes de Santa María, con lo que creía salvado el problema de la financiación de la red de Baja tensión en Tarter.
Me puso entre la espada y la pared. No podía alegar que crear una Asociación para el suministro de la electricidad, no era bien visto por Tere. ¿Es que a él, le hubiera importado un bledo?.
Pues cedí y apechugué las consecuencias que siguen vigentes, treinta y tres años después.